ORDENANZA DE TRABAJO DE LA CONSTRUCCION, VIDRIO Y CERAMICA. (Aprobada por Orden Ministerial de 28/8/70)

ORDEN, de 28 de agosto de 1970, POR LA QUE SE APRUEBA LA ORDENANZA DE TRABAJO DE LA CONSTRUCCION, VIDRIO Y CERAMICA.

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CAPITULO XVI Seguridad e higiene, Médicos de empresa

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SECCION 3. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN LAS INDUSTRIAS DE LA CONSTRUCCION Y OBRAS PUBLICAS

Subsección Primera. Construcción en general

Artículo 183.

Todos los materiales de los elementos de trabajo empleados en las obras serán de buena calidad y exentos de defectos visibles; tendrán una resistencia adecuada a los esfuerzos a que hayan de estar sometidos: Deberán mantenerse en buen estado de conservación y serán sustituidos cuando dejen de satisfacer estos requisitos.

Artículo 184.

En aquellos lugares de los pisos de las obras en construcción por los que deban circular los trabajadores y que, por lo reciente de su construcción, por no estar ésta completamente terminada o por cualquier otra causa ofrezcan peligro, deberán disponerse pasos o pasarelas formadas por tablones de un ancho mínimo de 60 centímetros, de modo que resulte garantizada la seguridad del personal que deba circular por ellos.

Artículo 185.

Las pasarelas situadas a más de dos metros de altura sobre el suelo o piso tendrán una anchura mínima de 60 centímetros, deberán poseer un piso unido y dispondrán de barandillas de 90 centímetros de altura y rodapiés de 20 centímetros, también de altura.

Artículo 186.

Las plataformas, pasarelas, andamiadas y, en general, todo lugar en que se realicen los trabajos, deberán disponer de accesos fáciles y seguros, se mantendrán libres de obstáculos, adaptándose las medidas necesarias para evitar que el piso resulte resbaladizo.

Artículo 187.

Los huecos y aberturas para la elevación de materiales y en general todos aquellos practicados en los pisos de las obras en construcción, que por su especial situación resulten peligrosos, serán convenientemente protegidos mediante barandillas sólidas a 90 centímetros de altura y, en su caso, rodapiés de 30 centímetros, también de altura, de acuerdo con las necesidades del trabajo.

Artículo 188.

Las escaleras que pongan en comunicación los distintos pisos de la obra en construcción deberán cada una salvar sólo la altura entre cada dos pisos inmediatos; podrán ser de fábrica, metálicas o de madera, siempre que reúnan las condiciones suficientes de resistencia, amplitud y seguridad. Cuando sean escaleras de mano de madera sus largueros serán de una sola pieza, no admitiéndose, por tanto, el empalme de dos escaleras, y los peldaños deberán ir bien ensamblados, no permitiéndose que vayan solamente clavados. Análogas medidas se adoptarán en el caso de emplear zancas en lugar de escaleras. De cualquier forma se dispondrán sólidos pasamanos, y si fuera necesario, barandillas y rodapiés.

Artículo 189.

Se tendrá un especial cuidado en no cargar los pisos o forjados recién construidos con materiales, aparatos o en general cualquier carga que pueda provocar su hundimiento.

Se procurará no cargar los pisos o plataformas de trabajo más que en la medida indispensable para la ejecución de los trabajos, procediendo a la elevación de los materiales de acuerdo con estas necesidades.

Artículo 190.

Se adoptarán en toda obra en construcción las medidas convenientes para proteger a los trabajadores contra la caída o proyección violenta de materiales, herramientas y demás elementos de trabajo, así como contra las inclemencias del tiempo.

Artículo 19l.

En todos aquellos trabajos realizados al aire libre de noche o en lugares faltos de luz natural se dispondrá una adecuada iluminación artificial, siempre que sea posible eléctrica, que se extremará en los lugares de trabajo excesivamente peligrosos.

Artículo 192.

En los trabajos sobre cubiertas y tejados se emplearán los medios adecuados para que los mismos se realicen sin peligro, tales como barandillas, pasarelas, plataformas, andamiajes, escaleras u otros análogos.

Cuando se trate de cubiertas y tejados construidos con materiales resbaladizos o de poca resistencia que presenten marcada inclinación o que las condiciones atmosféricas resulten desfavorables, se extremarán las medidas de seguridad sujetándose los trabajadores con cinturones de seguridad que irán unidos convenientemente a puntos fijados sólidamente, lo que se cumplirá con el mayor rigor a partir de los tres metros de altura.

Artículo 193.

Los trabajadores que realicen su cometido en el montaje de estructuras metálicas o de hormigón armado o sobre elementos de la obra que, por su elevada situación o por cualquier otra circunstancia ofrezcan peligro de caída grave deberán estar provistos de cinturones de seguridad, unidos convenientemente a puntos sólidamente fijados. En trabajos francamente arriesgados deberán emplearse, siempre que sea posible, redes de cáñamo o de otras materias de suficiente resistencia y garantía para evitar accidentes graves.

Artículo 194.

Para su empleo ulterior en las reparaciones a efectuar en los edificios se dispondrá en éstos ganchos de hierro en los caballetes de los tejados, debajo de los aleros de las fachadas y en los coronamientos de los patios, con resistencia para soportar el peso de cuatro trabajadores.

Artículo 195.

En las subidas de humos situadas en sitios peligrosos se dispondrán aros de hierro para cogerse o engancharse a ellos.

En las chimeneas de fábrica de gran altura, las escaleras de hierro que se coloquen deberán ofrecer especiales condiciones de seguridad, disponiendo de los citados aros de hierro.

Subsección 2.ª Andamios

1. Andamios en general
Artículo 196.

Todo andamio deberá cumplir las condiciones generales que a continuación se expresan respecto a materiales, estabilidad, resistencia, seguridad en el trabajo y seguridad general, y las particulares referentes a la clase a que el andamio corresponda.

Artículo 197.

Las condiciones generales a que se refiere el artículo anterior son las siguientes:

Artículo 198.

La madera empleada en andamios y demás medios auxiliares ofrecerá la resistencia suficiente para el objeto a que se destina, pudiendo incluso haber sido utilizada anteriormente en otros usos, siempre que su estado, a juicio de la Dirección técnica de la obra o persona responsable, delegada de la misma, sea tal que se encuentre apta para resistir los esfuerzos a que esté sometida, estableciéndose una carga de trabajo que resulte aceptable.

Todo maderamen será escuadrado, admitiéndose solamente el empleo de maderas no escuadradas o en rollo en las condiciones y para tipo de andamios en que expresamente se señale. En todo caso, la madera estará siempre descortezada y sin pintar.

La Dirección de la obra podrá en cada caso establecer las condiciones de protección ignífuga o antipútrida que juzgue oportunas, si la permanencia o el carácter especial de las obras así lo requiriese.

Artículo 199.

Los ensambles de cualquier tipo y los pies derechos compuestos irán provistos de las escuadras, pletinas y demás piezas metálicas esenciales o auxiliares que sean necesarias para su perfecta constitución y forma de trabajo. Las distintas piezas que integran estos elementos deberán ir siempre dispuestas y colocadas de tal forma que en caso de contracción de la madera, sea posible volver a apretar a fondo los pernos por la acción de las tuercas y sin que queden en ningún caso comprometidas por esas causas la resistencia, la estabilidad o la disposición de las piezas.

Todos los herrajes que se coloquen ajustarán perfectamente a las piezas, procurándose no abrir cajas en ellas, y si fueran necesarias, se harán en forma que debiliten lo menos posible las secciones de las mismas.

Artículo 200.

La clavación que se emplee y no sea de sección cuadrada o redonda deberá introducirse de modo que a su lado mayor corte transversalmente las fibras de la madera, no haciéndolo en ningún caso en el sentido de la madera, no haciéndolo en ningún caso en el sentido de la longitud de las mismas. Queda prohibida la clavazón de fundición.

Los tornillos empleados se introducirán haciéndoles girar con el atornillador y prohibiéndose terminantemente su entrada a golpe de martillo.

Artículo 201.

Podrá emplearse cualquier tipo de cuerda de cáñamo, seda, algodón, ramio y lino, fibra de lino, etc., de acuerdo con las condiciones generales que a continuación se expresan.

Las cuerdas de esparto podrán emplearse siempre que su diámetro colchado y estado de conservación ofrezca iguales garantías de seguridad que las exigidas a los demás elementos que constituyan el andamio, excepto en los tiros de andamio en que expresamente se prohiban en esta ordenanza o en aquellos otros en que se exija cuerdas de una clase determinada.

Artículo 202.

Las cargas de rotura para las cuerdas de cáñamo se determinarán expresamente, tomándose como cargas de trabajo lo siguiente:

Para cuerda seca podrá, asimismo, determinarse su carga de rotura por la fórmula:

El peso propio se estimará con arreglo a las fórmulas siguientes;

Para cuerdas húmedas o embreadas se tomará valores 10 por 100 mayores.

Artículo 203.

En la parte central de toda cuerda en servicio se fijarán dos señales, distantes dos metros entre sí, al objeto de determinar los alargamientos de la misma.

Antes de cada nuevo empleo y durante él, regularmente cada cierto espacio de tiempo, si se halla sometido a un esfuerzo permanente deberá comprobarse esta medida, debiendo rechazarse o retirarse de uso las cuerdas cuando el alargamiento exceda de los límites siguientes y para los trabajos que a continuación se expresa:

En todo caso será inmediatamente desechada toda cuerda que, aun dentro de los límites de alargamiento, presente el crujido típico de desgarramiento interior.

Artículo 204.

Tomando como unidad de resistencia la de una cuerda de cáñamo o de otras fibras de suficiente garantía, la resistencia de cuerdas de igual diámetro fabricadas con otros materiales podrá tomarse con arreglo a los siguientes factores:

Artículo 205.

Podrán emplearse cuerdas empalmadas en las siguientes condiciones:

En el caso de tratarse de cuerdas rotas o en mal uso se recortará en forma adecuada y segura toda la parte dañada y se empalmarán los extremos sanos.

Las ataduras con cuerdas se ejecutarán con arreglo a las buenas prácticas y usos de la construcción, empleándose precisamente el tipo de atadura denominada de «escote sencilla» para cuerdas del mismo grueso o mena y de seis u ocho milímetros en adelante y el denominado de «tejedor», para gruesos menores.

Para cuerdas de gruesos distintos se empleará la atadura de doble vuelta.

Será obligatoria la revisión periódica de las ataduras, cinchos y demás empalmes y especialmente después de cambios bruscos de temperatura o en los períodos de lluvias, etc.

Artículo 206.

Los tablones que forman el piso del andamio se dispondrán de modo que no puedan moverse ni dar lugar al basculamiento, deslizamiento o cualquier otro movimiento peligroso.

La anchura será la precisa para la fácil circulación de los trabajadores y el adecuado almacenamiento de los útiles, herramientas y materiales imprescindibles para el trabajo a realizar en aquel lugar.

Todo el contorno de los andamios que ofrezca peligro de caída será protegido por sólidas y rígidas barandillas de madera o metálicas de 0,90 metros de altura sobre el nivel del piso y por los rodapiés adecuados que eviten el deslizamiento de los trabajadores, materiales o herramientas.

Artículo 207.

Las escaleras de manos que pongan en comunicación los diferentes pisos del andamiaje deberán cada una de ellas salvar sola la altura entre dos pisos consecutivos: Ser de una pieza única, no admitiéndose el empalme de dos escaleras, y estarán sólidamente unidas, por su parte inferior y superior, a los dos pisos.

La distancia a salvar no excederá de un metro ochenta centímetros (l,80 metros).

Artículo 208.

No se almacenarán sobre los andamios más materiales que los necesarios para asegurar la continuidad del trabajo, y al fin de las jornadas se procurará que sea el mínimo el peso de los que queden depositados en ellos.

A fin de evitar caídas entre los andamios y los paramentos de la obra en ejecución, deberán colocarse tablones o chapados, según la índole de los elementos a emplear en los trabajos, cuajando los espacios que queden libres entre los citados paramentos y el andamiaje —situados en el nivel inmediatamente inferior a aquel en que se lleve a efecto el trabajo— sin que en ningún caso pueda exceder la distancia entre este tope y el nivel del trabajo de 1,80 metros.

Artículo 209.

Todos los aparejos y medios que se empleen para la elevación y descenso de los propios andamios y de los materiales habrán de ofrecer las debidas condiciones de construcción, estabilidad y resistencia, según las cargas que hayan de soportar, y estarán provistos de los dispositivos que garantizan la seguridad del trabajador y de las operaciones correspondientes.

Artículo 210.

Antes de su primera utilización, todo andamio será sometido a la práctica de un reconocimiento y a una prueba a plena carga por persona competente, delegada de la Dirección técnica de la obra, o por esta misma, en su caso. Los reconocimientos se repetirán diariamente, y las pruebas, después de un período de mal tiempo o de una interrupción prolongada de los trabajos, y siempre que, como resultado de aquéllos, se tema por la seguridad del andamiaje.

Artículo 211.

El reconocimiento y rectificación sobre andamios se hará en la forma reglamentaria dispuesta. Se dará cuenta a la Inspección de Trabajo del comienzo de toda obra en que se empleen andamios, al propio tiempo que se remita a dicho organismo la certificación mencionada

2. Condiciones especiales para distintos tipos de andamios
Artículo 212. Andamios de borriquetas.

Hasta tres metros de altura podrán emplearse andamios de borriquetas fijas, sin arriostramientos.

Entre tres y seis metros, máxima altura permitida en este tipo de andamio, se emplearán borriquetas armadas de bastidores móviles arriostrados.

Una tercera parte, como mínimo, de los tablones que formen el piso del andamio deberán estar sujetos a las borriquetas por medio de atados en lías.

Artículo 213. Andamios de parales.

Se tomarán todas las precauciones necesarias para el perfecto apoyo de los andamios de parales sobre el suelo de las habitaciones.

La sujeción de las piezas que componen esta clase de andamios se ejecutará precisamente por medio de lías.

Artículo 214. Andamios de puentes volados.

Estos andamios estarán construidos preferentemente por perfiles laminados de hierro, y a falta de éstos podrán emplearse madera siempre que ésta sea sin nudos o defectos peligrosos para su resistencia y con la escuadría necesaria para que su coeficiente de seguridad no sea inferior a un quinto de la carga de rotura, calculada prudencialmente de acuerdo con el estado de la madera empleada.

Cuando se utilicen puentes volados de madera, éstos deberán estar constituidos por dos piezas acopladas convenientemente y cada una de ellas con la sección precisa para resistir el esfuerzo total a que vaya a estar sometida.

Se vigilarán especialmente las condiciones de resistencia y estabilidad de las palomillas del balcón destinadas a completar la seguridad del conjunto.

Artículo 215.

La sujeción de las colas se efectuarán por uno de los procedimientos siguientes:

La sujeción de los tablones a los puentes podrá ejecutarse con atado de lías. La sujeción del pie de los virotillos sobre los puentes se ejecutará clavándolos.

Artículo 216.

Cuando el andamio se establezca a base de mechinales sólo se permitirá su uso para obra de escasa importancia y con la condición de que la altura sobre el nivel del terreno de la andamiada más elevada no exceda de cinco metros.

Artículo 217. Andamios de palomillas.

Se ejecutarán cuidándose especialmente de la indeformidad del sistema formado por el virotillo, el pescante y la tornapunta.

Se prohibe la colocación del virotillo, en la mocheta del hueco, así como la sujeción a las barandillas de los balcones, debiendo ir colocados precisamente a los haces internos del hueco.

Artículo 218. Andamio de pie con maderas escuadradas. Pies derechos.

Las dos series de almas verticales exterior o interior no deberán estar espaciadas entre sí o entre las almas de una misma serie más de cinco metros, y una con otra estarán unidas por órdenes de puentes colocados a la altura de las respectivas andamiadas, cuya separación entre sí no excederá en ningún caso de 1,80 metros de altura.

Las órdenes de las almas se arriostrarán por levaduras sujetas a ellas en forma de cruz de San Andrés y con la longitud suficiente para alcanzar tres pies derechos en sentido longitudinal y dos andamiajes en el de altura, debiendo enlazar su conjunto en ambos sentidos todo el andamiaje.

Si es posible, el primer orden de almas se colocará empotrado en el terreno y recibido en los agujeros convenientemente, para impedir, de una parte, su movimiento, y, de otra la putrefacción de los pies de las almas. En este caso se impermeabilizarán las puntas hasta la altura de 40 centímetros como mínimo, sobre el nivel del terreno, con línea u otras sustancias antipútridas análogas. Si no fuera posible empotrarlas en el terreno, se colocarán las almas apoyadas y clavadas a durmientes situados sobre el piso.

Artículo 219.

Se vigilarán especialmente la ejecución de los empalmes, tales como uniones de puentes y de almas o de almas entre sí donde se empleen ejiones.

Los empalmes de elementos que constituyan las almas se ejecutarán a juntas encontradas no debiendo coincidir en un mismo nivel más de dos tercios de las juntas y alternándose los empalmes de tal forma que los elementos verticales, tablones, etc., solapen un tercero al menos.

La disposición de bragas y atados será la necesaria para la invariabilidad de la unión o cualquier movimiento de los elementos que sujete.

Artículo 220. Puentes

En la andamiada intermedia entre dos plantas el puente que atraviese un macizo se apoyará interiormente en un pie derecho separado del muro.

Cuando atraviese por un hueco se colocará, además, un puntal intermedio en el grueso del muro.

Una vez cubierta la parte superior de cada andamiada podrán sustituirse estos pies derechos interiores por riostras acruceradas con los puentes, debiendo quedar éstas perfectamente acuñadas en el mechinal.

En las uniones con los pies derechos los puentes, además de las ataduras, irán apoyados sobre ejiones.

Artículo 221. Plataforma de trabajo o andamiada.

Los empalmes del piso de las andamiadas se efectuarán siempre precisamente sobre los puentes correspondientes, a los cuales irán clavados o atados solapándose los tablones sobre ellos, o de no solaparse, empleándose el sistema de dobles puertas, que es el más aconsejable. Los tablones de las andamiadas deberán descansar, cuando menos, en tres puentes.

El ancho de la andamiada será, como mínimo, de tres tablones de 20 centímetros de ancho y cinco centímetros de grueso, de madera bien sana, sin nudos saltadizos ni otros defectos que puedan producir roturas.

Para seguridad de los andamios se colocarán barandillas a la altura de la andamiada sujetas a las caras posteriores de las almas, de una altura mínima sobre el nivel del piso de 90 centímetros. Estas barandillas serán, en general, la balaustrada, y en caso necesario cuajadas de tabla o cañizo, cartón prensado, etc., de forma que eviten por completo la caída de materiales o herramientas.

En las construcciones que exijan aparatos elevadores de gran potencia se dispondrá de uno o varios puntos castilletes reforzados y con los vientos precisos amarrados a los elementos fijos, sólidos y resistentes de las obras, capaces de resistir por sí solos o independientemente del resto del andamiaje de grandes pesos que hayan de soportar.

Artículo 222. Escaleras.

Las escaleras empleadas en estos andamios serán del tipo denominado «de mano», con una anchura mínima de 50 centímetros, y se establecerán por el exterior de cada andamiada, paralelamente a la misma, perfectamente adosadas de barandillas de altura mínima de 0,90 metros, y en cada tramo se sobrepasará 70 centímetros de altura a salvar. En todo caso se prohibe el empleo de «espárragos» o «patas de gallina» para estos fines.

Artículo 223.

El acuerdo de los andamios en una esquina se ejecutará estableciendo en la serie de cada fachada puentes sujetos a sus respectivos pies derechos y otro tercer pie derecho, común a las dos series, en la bisectriz del ángulo de la fachada, sobre el cual apoyarán los puentes que, con los anteriores, constituirán los elementos sustentadores de la plataforma de unión.

Artículo 224. Andamios de pie con rollizos.

La altura máxima de este tipo de andamio será de 15 metros.

La madera a emplear será descortezada y preferiblemente de pino.

El diámetro mínimo de la cogolla será de 10,2 centímetros para los pies derechos y de 12,1 centímetros para los puentes, siempre que la distancia entre apoyos no exceda de 1,5 centímetros.

Las piezas deberán ser sensiblemente rectas, rechazándose aquellas que presenten torceduras o desviaciones capaces de debilitar su resistencia, y su sección deberá ser lo más uniforme posible.

La longitud máxima de los pies derechos será de siete metros. Los empalmes se ajustarán en las mismas condiciones requeridas para los ejecutados con madera escuadrada, es decir, a juntas alternadas y contrapeadas. La separación entre dos pies derechos será de 3,25 metros.

Artículo 225.

Respecto a empotramiento y protección antipútrida se atenderá a las mismas condiciones que las señaladas para las andamiadas de madera escuadrada. Si no fuera posible efectuar por cualquier causa este empotramiento, el apoyo se efectuará sobre una solera de tablones, que tendrá la misma longitud que el andamio al cual sirve de base. Los diversos elementos que constituyen ésta se unirán entre sí por medio de planchuelas metálicas atornilladas, y los pies derechos a la solera por medio de escuadras metálicas fijadas en forma análoga.

Artículo 226. Andamios de escalera o volados.

Se tendrá especial cuidado de asegurar la indeformabilidad de las palomillas que sostienen los pisos del andamio y la sujeción de éste en los huecos de la fachada para asegurar su estabilidad, así como las condiciones de seguridad de las escaleras.

Artículo 227. Andamios transportables y giratorios.

Se prestará singular atención al objeto de asegurar la unión del bastidor móvil al resto del andamio y la perfecta solidaridad entre los diversos elementos fijos y móviles del conjunto.

Artículo 228. Andamios colgados o de revocador.

Estos andamios se emplearán exclusivamente en trabajos de revoque, de reparación y de pintura de los parámetros exteriores de los edificios, prohibiéndose el uso cuando haya necesidad de acumular en ellos materiales pesados.

Artículo 229.

Los pescantes serán preferentemente vigas laminadas de hierro de sección conveniente, y a falta de vigas de hierro se podrá emplear madera, siempre que sea sana, sin nudos peligrosos y de la escuadría necesaria. La distancia máxima entre ejes de pescante será de 1,70 metros.

Para repartir el peso del andamiaje y evitar que gravite exclusivamente en los pescantes superiores o en las palomillas sujetas a los balcones se aconseja el sistema mixto de pescantes y palomillas, pero la resistencia del conjunto residirá siempre en los pescantes.

Cuando no existan palomillas en las plantas interiores y los pescantes sean de madera, éstos estarán formados por dobles rollizos de 14 centímetros de diámetro como mínimo. Como pescantes podrán emplearse también tablones corrientes del Norte, espaciados a una distancia máxima entre ejes de 1,70 metros.

Artículo 230.

La altura o distancia entre las disversas andamiadas nunca excederá de 1,80 metros, colocándose para el piso de las mismas un tablón de 30 x 3,5 centímetros, y dichas andamiadas irán colgadas con trillas de esparto de cuatro cabos de 14 metros de longitud y enterizos; la distancia entre estas ataduras no excederá de dos metros. En los pescantes, en las andamiadas de arranque y en aquellos lugares en que la dirección técnica de la obra lo determina, se colocarán tiros dobles.

Estos andamios irán provistos por su parte exterior de pértigas verticales (cantalojeños) espaciados a una distancia máxima de cuatro metros, salvando la altura de dos o tres andamiadas, a las que se ajustará doble barandilla rígida con madera enteriza, que tendrá la resistencia suficiente y quedará sólidamente asegurada a las pértigas citadas para lograr la protección a los trabajadores. Quedan prohibidos los quitamiedos de esparto o cualquier otra fibra textil.

La sujeción de los pescantes, palomillas, tablones de andamiadas y barandillas se harán mediante lías de esparto especiales para esta clase de andamios.

Artículo 231.

La anchura del piso de cada andamiada será de un sólo tablón (30 x 3,5 centímetros), salvo cuando haya que trabajar en volados de cornisa, repisas o similares, en cuyas andamiadas se pondrán los tablones precisos que cada caso requiera. Los tablones que constituyen los pisos de cada andamiada, así como las piezas restantes que constituyen el andamio, quedarán sujetos de tal forma que carezcan de movimiento alguno, bien sea de deslizamiento o de basculamiento. La distancia entre el parámetro y el andamio no será inferior a 45 centímetros.

Artículo 232.

Se colocarán convenientemente aseguradas a cada andamio las escaleras precisas para el acceso a cada andamiada y en forma fácil y segura para los obreros que las utilicen. Serán siempre enterizas, prohibiéndose la escalera con barrotes sujetos con clavos.

Artículo 233.

Se prohíbe la acumulación de materiales en esta clase de andamios, debiendo tener en ellos exclusivamente los indispensables y precisos para realizar el trabajo que se esté ejecutando; cuando sea necesario acumular materiales pesados, queda prohibido el empleo de andamios colgados.

Artículo 234.

Estos andamios se colocarán exclusivamente por el personal especializado en esta clase de trabajos (pintores y decoradores).

Artículo 235. Andamios colgados móviles.

Los andamios móviles o volantes no excederán en longitud de ocho metros. Su piso será unido y se dispondrá un plinto o rodapié en el lado exterior y en cada extremo. En el lado del muro existirá barandilla rígida de 70 centímetros de altura, y en los otros tres lados la altura de la barandilla será de 90 centímetros.

La distancia entre el paramento y el andamio será inferior a 45 centímetros.

Las barandillas, rodapiés y pisos se fijarán sólidamente a los estribos de modo que constituyan un conjunto rígido.

Artículo 236.

Las cuerdas de suspensión serán por lo menos en número de tres, espaciadas tres metros como máximo. Podrán emplearse sólo dos tiros cuando el andamio no exceda de tres metros.

Las trócolas o mecanismos análogos para la maniobra estarán sujetos a partes sólidas de la construcción. Se pondrá especial cuidado en el tiro uniforme de los cabos en los movimientos de ascensos y descensos, para evitar saltos bruscos. Estos movimientos se ejecutarán con los andamios descargados de material, y durante los mismos sólo permanecerán sobre los andamios los trabajadores indispensables.

Se darán instrucciones especiales a los obreros para que no entren ni salgan del andamio mientras no quede asegurada su inmovilidad respecto del muro en sentido horizontal.

Artículo 237.

Cuando se utilicen plataformas individuales o sillines suspendidos de partes sólidas se pondrá especial cuidado en cuanto a sujeción del pescante y de la polea y resistencia y perfecto estado de los tiros que deberán ser comprobados antes de cada empleo. Análogas precauciones se adoptarán si se utilizan cuerdas de nudos en cuanto a los tiros y al estado y fácil manejo del cinturón y mosquetón que asegure la sujeción del trabajador. En todos estos casos no podrá utilizarse en el trabajo productos corrosivos, como lejías o ácidos, que puedan atacar a los elementos de suspesión.

Artículo 238.

Los andamios de sillín y de cuerda de nudos sólo se tolerarán en las reparaciones de tubos de bajada de agua y trabajos análogos.

Artículo 239.

Para la pintura de balcones en edificios ya construidos podrán emplearse andamios formados por dos palomillas con dos tablas de andamiadas y fuerte respaldo formado con tres varillas de listones resistentes.

Artículo 240.

Se efectuarán con la máxima rigurosidad los reconocimientos y pruebas en los andamios colgados y móviles de cualquier clase y siempre que sea posible con la andamiada próxima al suelo y convenientemente cargada. El encargado de la obra vigilará y comprobará el comportamiento de todos los elementos resistentes al andamio y sus ataduras.

3. Andamios metálicos
Artículo 241.

En estos andamios constituidos por tubos o perfiles metálicos se determinará el número de los mismos, su sección, disposición y separación entre ellos, piezas de unión, arriostramientos, anclajes de fachada y apoyos sobre el terreno, de forma que quede cumplidamente asegurada la estabilidad y seguridad general de los trabajadores respectivos.

Artículo 242.

Es de aplicación a esta clase de andamios lo dispuesto en los artículos precedentes, con la salvedad de que el piso de las andamiadas se sujetará a los tubos o perfiles metálicos mediante abrazaderas o piezas similares adecuadas, que impidan el basculamiento y hagan sujeción segura.

En cuanto a las escaleras que pongan en comunicación a las distintas andamiadas se aconseja el empleo de las de tipo metálico, pudiendo utilizarse las formadas por «patés» sujetos por su centro a un pie derecho de la serie inmediata a la fachada, siempre que sea de una anchura mínima de 50 centímetros y de solidez adecuada.

Artículo 243.

La unión de los diferentes elementos metálicos del andamio, cualquiera que sea la forma de la pieza de unión o el sistema adoptado a esta finalidad, deberá garantizar la estabilidad y seguridad del conjunto, sin que tales uniones puedan dar lugar a puntos de más débil resistencia.

Artículo 244.

Cuando estos andamios hayan de sujetarse en las fachadas, se dispondrá suficiente número de puntos de anclaje, con lo que, lograda la estabilidad y seguridad del conjunto, podrán, a juicio de la dirección técnica de la obra, suprimirse parcial o temporalmente los arriostramientos en sentido longitudinal y transversal.

Artículo 245.

Se prestará una especial atención al peligro que la oxidación representa para esta clase de andamios, protegiendo contra la misma todos los elementos y piezas metálicas del andamiaje y cuidando de su adecuada conservación, especialmente en climas húmedos o tras fuertes perturbaciones atmosféricas.

Subsección 3.ª Trabajos diversos

1. Trabajos de excavación
Artículo 246.

En los trabajos de excavación en general se adoptarán las precauciones necesarias para evitar derrumbamientos, según la naturaleza y condiciones del terreno y forma de realización de los trabajos.

Artículo 247.

Las excavaciones de zanjas para cimentación, vaciados y, en general, todas aquellas cuyos taludes hayan de estar protegidos posteriormente en otras de fábrica, se ejecutarán con una inclinación de talud tal, que evite los desprendimientos de tierras en tanto se proceda a los rellenos de fábrica correspondiente.

Si por cualquier circunstancia fuese preciso o se estimase conveniente hacer excavaciones con talud más acentuado que el anteriormente citado, se dispondrá una entibación que por su forma, materiales empleados y secciones de éstos, ofrezca absoluta seguridad.

Artículo 248.

En la excavación de trincheras las inclinaciones de los taludes será la adecuada a la clase de terrenos, según la forma y fase de desarrollar los trabajos, pero atendiendo especialmente en todo caso a la máxima seguridad contra los desprendimientos.

En el frente de trabajo se sanearán, por cualquier procedimiento que sea oportuno, todas aquellas zonas en las que existan bloques sueltos que pudieran desprenderse. Los trabajadores que efectúen este saneamiento deberán ir provistos de cinturón de seguridad, siempre que lo requiera la altura o escarpe del frente de trabajo.

Artículo 249.

Los productos de la excavación que no hayan de retirarse inmediatamente, así como los materiales que hayan de acoplarse, se apilarán a la distancia suficiente del borde de la excavación para que no supongan una sobrecarga que pueda dar lugar a desprendimientos o corrimientos de tierras en los taludes, y en otro caso se adoptarán las medidas oportunas a tal fin.

Artículo 250.

Cuando las excavaciones afecten a construcciones existentes, como en los casos de vaciados contiguos a un edificio, cruce de una vía de comunicaciones a distinto nivel del suyo, etc., se hará previamente un estudio en cuanto a la necesidad de apeos en todas las partes interesadas por los trabajos.

Artículo 251.

Los apeos podrán ser aislados o de conjunto según la clase de terreno y forma de desarrollarse la excavación, y en todo caso se calcularán y ejecutarán de manera que consoliden y sostengan las zonas afectadas directamente, sin alterar las condiciones de estabilidad del resto de la construcción.

Artículo 252.

En los medios de transporte mecánico de los productos de las excavaciones en que puedan existir zonas peligrosas, tales como vías, planos inclinados, teleféricos en sus estaciones de carga y descarga, etc., se marcarán zonas claramente para evitar que pueda alegarse ignorancia, advirtiendo que no debe estacionarse ni transitar por dichos sitios más personal que el del servicio correspondiente.

Artículo 253.

Se faculta a la Inspección de Trabajo para establecer en cada caso y con carácter de interpretación ampliatoria las medidas y precauciones que deben observar las empresas, según las características especiales que en ellas se adviertan.

2. Pozos, zanjas, galerías y similares
Artículo 254.

En esta clase de trabajos se establecerán las fortificaciones y revestimientos para contención de tierras que sean necesarias, a fin de obtener la mayor seguridad para el personal. Las entibaciones habrán de ser revisadas al comenzar la jornada de trabajo.

Artículo 255.

En los pozos circulares esta entibación consistirá en un revestimineto de blindaje efectuado con tablas estrechas con piezas especiales que se adapten a la curva, mantenida verticalmente en su posición mediante una serie de arcos o cinchos de hierro extensibles y regulables por cualquier procedimiento mecánico o bien por medio de cuñas.

Artículo 256.

En el revestimiento de pozos, galerías, etc., con obra de fábrica u hormigón, las entibaciones se quitarán metódicamente a medida que los trabajos de revestimiento avancen y solamente en la medida en que no pueda perjudicar a la seguridad de los trabajadores.

Artículo 257.

Las bocas de los pozos y de las galerías de inclinación peligrosa deberán ser convenientemente protegidas en lo que las exigencias del trabajo lo permitan, mediante sólidas barandillas de 0,90 metros de altura y un rodapié que impida la caída de materiales.

Artículo 258.

Se evitará la acumulación de materiales y otros objetos pesados junto al borde de estas construcciones, y en caso inevitable se tomarán las precauciones que impidan el derrumbamiento de las paredes y la caída al fondo de dichos materiales u objetos.

Artículo 259.

Los andamios empleados en los revestimientos de pozos, galerías, etc. se atendrán a las condiciones ya señaladas en lo que resulte de aplicación.

Artículo 260.

Cuando se empleen medios mecánicos para subida y descenso de los trabajadores en los pozos, se adoptarán todas las medidas de seguridad correspondientes.

Las escaleras destinadas a ese objeto serán preferentemente metálicas de resistencia adecuada, y permitirán que en su utilización los trabajadores puedan asirse a ellas fácilmente con las manos. Podrán ser verticales, disponiéndose en este caso de descansillos sólidos cada cinco metros, por lo menos.

Queda prohibido servirse del propio entramado o entibado para el descenso o ascenso de los trabajadores.

Artículo 261.

En las galerías subterráneas en que se dispongan vías férreas deberá quedar un espacio suficiente entre las paredes laterales y la parte saliente del material rodado; en su defecto, se dispondrán periódicamente nichos de seguridad de dimensiones suficientes para acoger simultáneamente a dos personas o bien se adoptarán otras disposiciones que garanticen la seguridad personal.

Artículo 262.

Se dispondrá de buena ventilación -natural o forzada- en los pozos y galerías subterráneas, manteniendo el ambiente en el necesario estado de pureza.

Artículo 263.

Antes de entrar en pozos o galerías en que por circunstancias especiales sea de temer la existencia de un ambiente peligroso o tóxico, se harán las pruebas necesarias para conocer el estado de la atmósfera. Los trabajadores no podrán penetrar hasta después de haber tomado las precauciones oportunas para impedir en absoluto cualquier accidente por intoxicación o asfixia.

Cuando en el curso del trabajo se noten síntomas que hagan temer la presencia de un peligro grave, deberá darse cuenta inmediata al encargado de la obra, abandonando el trabajo.

Artículo 264.

Cuando en los trabajos subterráneos se emplee alumbrado eléctrico, se dispondrá otro complementario de seguridad que permita asegurar la evacuación de personal en caso de faltar corriente.

Artículo 265.

El desagüe o agotamiento del agua producida por efecto de lluvias, filtraciones, etc., en estas obras, se realizará de forma que el personal pueda trabajar en las mejores condiciones posibles, debiendo facilitársele los elementos de protección personal adecuados a cada caso (botas, trajes, impermeables, cubrecabeza, etc.).

3. Trabajos de demolición
Artículo 266.

En todo derribo la dirección técnica deberá visitar con cuidado todas las partes del edificio para apreciar las resistencias de cada una, ordenando se lleven a cabo los apeos necesarios tanto desde el punto de vista de seguridad como de los trabajadores empleados.

Una vez ejecutados los apeos y establecidas las protecciones convenientes se comenzará el derribo, ejecutándose en primer lugar el de los forjados de pisos para impedir la acumulación de pesos en los mismos, y a continuación el derribo general de cubiertas, paredes y muros, procurando que lo derribado guarde niveles en su altura.

Artículo 267.

Se tomarán las medidas necesarias para evitar la alteración de la estabilidad de edificaciones próximas que pueden poner en peligro a los trabajadores.

Artículo 268.

Cuando se trabaje a diferentes alturas se adoptarán las precauciones necesarias para la seguridad de los trabajadores ocupados en los niveles inferiores.

Artículo 269.

Cuando se haya de trabajar sobre un muro extremo que solo tenga piso a un lado y la altura sea superior a 10 metros, se establecerá en la otra cara del muro un andamio o cualquier otro dispositivo equivalente para evitar la caída de los trabajadores.

Si el muro es aislado sin piso en ninguna de las dos caras y de elevación superior a seis metros, el andamio o dispositivo equivalente se dispondrá en ambas caras.

En la demolición a mano de chimeneas de fábrica o de construcciones aisladas y elevadas de análoga naturaleza se dispondrá un sólido andamiaje.

Artículo 270.

Las fábricas de ladrillo se derribarán por medio de pico o acotaña de dos manos o a lo sumo empleando cuñas.

La demolición de obras de cantería se ejecutará por sillares, disponiendo las rampas o aparatos necesarios para bajar las piedras, evitando su caída brusca.

Se desmontarán por medio de garruchas o poleas las vigas de pisos y armaduras y demás elementos que por su peso lo requieran.

Artículo 271.

Los escombros deberán conducirse hasta la planta baja o el lugar de carga por medio de rampas, con tolvas o espuertas, sacos, etc., prohibiéndose arrojarlas desde alto.

Los materiales de fábrica y los escombros serán regados en la cantidad y forma necesaria para evitar polvaredas.

Si se trata de residuos procedentes de alcantarillas, hospitales, cementerios, etc., los escombros deberán ser desinfectados antes de su transporte.

Artículo 272.

Cuando se empleen más de 10 trabajadores en tarea de demolición, se adscribirá un Jefe de equipo para la vigilancia por cada docena de trabajadores.

4. Trabajos con explosivos
Artículo 273.

En el almacenamiento, conservación, transporte, manipulación y empleo de las mechas, detonadoras, pólvoras y explosivos en general utilizados en las obras se dispondrán o adoptarán los medios y mecanismos adecuados, cumpliéndose rigurosamente los preceptos reglamentarios sobre el particular y las instrucciones especiales complementarias que en cada caso se dicten por la dirección técnica responsable.

Se prestará especial cuidado a la operación de deshelar la dinamita, que deberá hacerse en baño maría o de arena previamente calentados y en lugar apartado de cualquier fuego libre.

Artículo 274.

En las voladuras se pondrá especial cuidado en la carga y pieza de barrenos, dando aviso de las descargas con antelación suficiente por medio de tres toques largos espaciados de corneta o sirena para que el personal pueda ponerse a salvo, disponiendo de pantallas, blindajes, vallas, zanjas o galerías, en su caso, para preservar al mismo contra los fragmentos lanzados o detener la caída de los mismos por las laderas del terreno. El personal no deberá volver al lugar de trabajo hasta que éste ofrezca condiciones de seguridad, o ambiente despejado y de aire respirable, lo que será anunciado mediante otro toque de corneta o sirena.

Artículo 275.

La pega de los barrenos se hará, a ser posible, a hora fija y fuera de la jornada de trabajo o durante los descansos, no permitiéndose la circulación de persona alguna por la zona comprendida dentro del radio de acción de los barrenos, desde cinco minutos antes de prenderse el fuego a las mechas, hasta después de que hayan estallado todos ellos, o que por la dirección responsable se diga que no existe peligro.

Se procurará el empleo de la pega eléctrica, así como de mechas y detonadores de seguridad.

En el caso de un barreno fallido, la carga y pega de los sucesivos, próximos a aquél, se hará extremando al máximo las precauciones de rigor.

Artículo 276.

El personal que intervenga en la manipulación y empleo de explosivos deberá ser de reconocida pericia y práctica en estos menesteres y reunirá condiciones personales adecuadas en relación con la responsabilidad que corresponda a estas operaciones.

Subsección 4.ª Aparatos de elevación, transporte y similares

Artículo 277.

Todos los aparatos de elevación, transporte y similares empleados en las obras satisfarán las condiciones generales de construcción, estabilidad y resistencia adecuadas, y estarán provistos de los mecanismos o dispositivos de seguridad para evitar:

Artículo 278.

Los aparatos y vehículos llevarán un rótulo visible con indicaciones de la carga máxima que puedan admitir y que por ningún concepto será sobrepasada, y cuando los mismos no deban transportar personas también se hará constar así. En las grúas de plano inclinable se señalarán las cargas máximas admisibles para los distintos ángulos de inclinación.

Artículo 279.

No se permitirá circular ni estacionarse bajo las cargas grandes o pesadas, suspendidas o transportadas, salvo en los casos necesarios para la ejecución del trabajo.

Artículo 280.

Las cargas que hayan de transportar los trabajadores, atendiendo al peso, volumen, camino, recorrido, etc., serán proporcionadas a sus condiciones físicas. En el transporte, carga y descarga de mercancías realizadas a brazo por un operario, el peso máximo no podrá exceder de 80 kilogramos.

Artículo 281.

Las operaciones de carga y descarga y el transporte en general se harán con las debidas garantías de seguridad para el personal y para los materiales transportados, empleándose, siempre que sea posible, medios mecánicos que hagan el trabajo manual menos penoso.

Artículo 282.

Los vehículos empleados para transporte que circulen sobre vía en unidades sueltas o formando tren, cuando por su velocidad, naturaleza, peso o volumen de la carga ofrezcan peligro, deberán ir provistos de silbato, campana o cualquier otra señal acústica avisadora que harán funcionar espaciadamente o siempre que se aproximen a lugares o pasos peligrosos para los trabajadores, o cuando se tema la inminencia de un accidente. Por la noche llevarán faroles encendidos, visibles a distancia.

Artículo 283.

Cuando los trabajadores tengan que atravesar en determinados lugares las vías férreas para servicio de la obra o circular por otros que ofrezcan peligro de que puedan resultar alcanzados por los vehículos que circulen, se dispondrán señales que indiquen claramente la vecindad del peligro, debiendo cuando la circulación de obras sea grande o el peligro manifiesto, establecerse pasos superiores o inferiores respecto a las vías, al objeto de evitar accidentes.

Artículo 284.

No se permitirá estacionarse sobre las vías ni en sus inmediaciones.

Sólo montarán en los vehículos los trabajadores al servicio de los mismos o expresamente autorizados para ello, y tanto la subida como la bajada deberán hacerla únicamente cuando éstos estén parados.

Las maniobras de enganche y desenganche, las de las placas giratorias y, en general, toda clase de maniobras del material circulante por las vías instaladas en las obras deberán hacerse empleando las máximas precauciones para evitar accidentes.

Artículo 285.

Los aparatos de elevación, transporte y similares, y especialmente los cables, cadenas, cuerdas, ganchos, argollas y demás medios o elementos de los mismos que suspenden cargas, una vez montados en las obras y antes de su utilización, serán examinados y probados con vistas a la verificación de sus características y a la seguridad del trabajo de los mismos.

Estas pruebas se repetirán cada vez que estos aparatos sean objeto de traslado, modificaciones o reparaciones de importancia.

Artículo 286.

Las cadenas, los cables metálicos y las cuerdas de cualquier clase empleados en estos aparatos serán de buena calidad y resistencia adecuada, teniendo presente que no deben trabajar a una carga superior a 1/8 de su resistencia a la rotura.

En las instalaciones de importancia, como grúas fijas y móviles, cables-grúas, montacargas, planos inclinados o similares, no utilizados para el transporte de los trabajadores, podrán suspenderse de los cables de elevación cargas hasta 1/5 de su resistencia a la rotura. Los cables carriles de los transportes aéreos exclusivamente para materiales podrán trabajar hasta 1/3 de su carga rotura.

En todos estos casos especiales los cables habrán de ser de fabricantes de reconocida solvencia, y las empresas usuarias de las instalaciones ofrecerán garantía respecto al buen funcionamiento, conservación y adecuación de todos los mecanismos y elementos del conjunto, empleo a este objeto del personal competente y seguridad de los propios trabajadores. Las oportunas autorizaciones serán solicitadas por las empresas usuarias de las instalaciones, justificando los mencionados extremos, de la Dirección General de Trabajo, la cual resolverá con los asesoramientos convenientes.

En los trabajos excepcionales se tomarán medidas especiales para asegurar a los trabajadores contra los peligros de la rotura eventual de las cadenas, cables y cuerdas.

Queda prohibido el empleo de cables y cuerdas empalmadas, así como el de cables y cadenas que tengan un lazo o nudo.

Podrá efectuarse el empalme de cables metálicos en instalaciones utilizadas únicamente para materiales cuando sea de necesidad en razón a la gran longitud de los mismos o en otros casos excepcionales, siempre que las operaciones de empalme sean realizadas en debida forma por personal especializado; que la resistencia del empalme no resulte inferior a la del cable, y que la empresa usuaria de la instalación ofrezca garantías suficientes en lo que se refiere a la seguridad de los trabajadores.

Artículo 287.

Los ganchos de suspensión de cargas serán de forma y naturaleza tales, que resulte difícil el desenganche o caída fortuita de las cargas suspendidas.

Artículo 288.

Los tornos y cabrestantes accionados a brazo deben estar provistos de un freno, trinquete o dispositivo similar que asegure su inmovilización en cualquier posición evitando el retroceso brusco.

Los aparatos elevadores accionados mecánicamente dispondrán de frenos o dispositivos equivalentes capaces de detener el movimiento en cualquier posición o recorrido, de evitar la puesta en marcha fortuita y las velocidades excesivas peligrosas, dispuestos de forma que puedan funcionar automáticamente o ser accionadas a mano fácilmente en caso de interrupción de la fuerza motriz.

Artículo 289.

Cuando en razón a las circunstancias que concurran en los trabajos, naturaleza de los terrenos, dificultad del emplazamiento, etc., resulte comprometida la estabilidad de una grúa, para excavadora o, en general, cualquier otro aparato, por los esfuerzos a que se encuentre sometido por elevación de cargas, arranque y transporte de materiales, etc., se procederá a un anclaje o sujeción que ofrezca plenas garantías para la seguridad del trabajo.

Artículo 290.

En las grúas, palas excavadoras y similares se tendrá especial cuidado para evitar el accidente que podría resultar al tomar contacto la pluma o carga con las líneas eléctricas próximas al lugar de trabajo o al camino recorrido por aquéllas en sus desplazamientos.

Artículo 291.

La conducción y maniobra de estos aparatos se realizarán de acuerdo con las instrucciones dadas, al efecto, y los trabajadores empleados en estas faenas serán seleccionados entre aquellos mayores de 20 años que reúnan condiciones y conocimientos personales adecuados a la índole del servicio, que serán exigidas con mayor rigor cuando se trate de aparatos de mayor potencia y capacidad de trabajo.

SECCION 4. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN LAS CANTERAS, ARENERAS, GRAVERAS Y LA EXPLOTACIÓN Y MANUFACTURAS DE TIERRAS INDUSTRIALES

Artículo 292.

Se regirán por las normas del Reglamento de Policía Minera, aprobado por Decreto de 23 de agosto de 1934 y por el Decreto de 22 de diciembre de 1960, que reforma y complementa el anterior; por el Decreto de 6 de febrero de 1964 sobre instalaciones eléctricas y por sus disposiciones complementarias en cuanto le sean de aplicación.

SECCION 5. SEGURIDAD EN EL TRABAJO DE CANTERAS Y MARMOLISTAS

Artículo 293. Instalaciones eléctricas.

Se regirán, en lo que a condiciones técnicas se refiere, por los Reglamentos sobre instalaciones y funcionamiento de centrales eléctricas, líneas de transporte de energía eléctrica y estaciones de transformación, aprobados por Orden de 23 de febrero de 1949, y el Reglamento Electrónico para baja tensión, aprobado por Decreto de 3 de junio de l955 y específicamente por las siguientes normas:

1. Protección contra cortocircuitos y sobrecargas

En las instalaciones de sus máquinas y aparatos eléctricos, además de las protecciones individuales que se señalan posteriormente, deberá instalarse una protección general contra sobrecargas y cortocircuitos y protecciones locales de todos los puntos de derivación de los conductos de alimentación.

Esta protección será especialmente exigida en la acometida a la red de superficie de las instalaciones del subsuelo, donde se hará siempre por medio de interruptores de desconexión automática para el corte de la corriente en los receptores y en las desviaciones principales de la instalación, y se efectuará sobre todos los conductores del circuito.

2. Alimentación de máquinas y aparatos y protección de los cables

Las instalaciones de las máquinas denominadas «Torpedo» de corte de mármol, o de aquellas otras comúnmente empleadas para la realización de los trabajos de esta actividad que funcionan por «pequeña tensión», en ningún caso podrán ser alimentadas por intermedio de resistencias o por un autotransformador. Sus conductores bajo tensión no podrán ir cableados (estar en el mismo cable) con los conductores activos de otras tensiones, con la única excepción de los hijos pilotos y las mallas conductoras de protección que forman circuitos a pequeña tensión en cables cuyos conductores principales alimentan.

Los cables semiflexibles y flexibles deberán tener en su composición un conductor de puesta a tierra aislado, y cuando el servicio lo requiera, los conductores pilotos que sean necesarios para el mando a distancia de las máquinas que alimenten o para el enclavamiento eléctrico de las mismas.

El revestimiento exterior de protección de los cables deberá ser prácticamente incombustible y no apto para propagar un incendio.

El fabricante del cable deberá consignar en la oportuna certificación, que inexcusablemente acompañará a todo cable nuevo, la carga máxima admisible y demás características técnicas del mismo.

Los cables fijos serán colocados de manera que, una vez instalados, no sufran deterioros por roce o contusión.

Las cajas de empalme y derivación de los cables armados serán de un modelo aprobado especialmente, y deberán asegurar un enlace eléctrico eficaz entre los conductores y tendrán las dimensiones convenientes para que el aislamiento entre ellos, así como su distancia y masa, sea insuficiente y perfectamente estanco.

La conexión entre los cables de las redes fijas de distribución y los conductores semifijos y móviles de alimentación se hará mediante cajas de derivación con interruptor.

3. Interruptores y fusibles

Toda clase de interruptores habrá de estar suficientemente protegidos. En ningún caso se permitirá el empleo de interruptores de palanca de tipo abierto, ni siquiera por el seccionamiento del hilo de contacto en la tracción eléctrica o en sus alimentadores.

Los interruptores de disparo automático podrán ir provistos de «relés» de accionamiento directo o indirecto, y el dispositivo de mando podrá ser manual, por aire comprimido o por baterías, pero siempre habrá de llevar una indicación clara que permita conocer si el interruptor está abierto o cerrado.

La capacidad de ruptura de los interruptores habrá de ser, cuando menos, la que resulte del cálculo de las corrientes de cortocircuitos de la instalación a proteger, aumentado en un 20 por 100, y sus piezas de contacto y bornes de conexión estarán dimensionados para que la temperatura en ellos no pueda exceder de cincuenta grados centígrados.

4. Vigilancia y conservación

El examen detallado y minucioso de las instalaciones eléctricas habrá de hacerse:

Artículo 294. Medidas de protección contra el polvo:

1.º Los medios de ventilación y aireación de los talleres serán eficaces y continuos, a fin de obtener la expulsión de las partículas de polvo, suministrando aire respirable.

2.º Medios de neutralización de polvo. Se aplicarán obligatoriamente en los talleres de medios oportunos para neutralizar el ambiente pulvígeno, tales como el empleo de campanas aspiradoras, envolventes, pulverizadores de agua, sedimentadores, precipitadores, filtros, etc.

Se extremará la observancia de las citadas medidas, principalmente por el procedimiento de chorros continuos o nubes de agua, siempre que se efectúen cortes de piedra o mármol.

En las instalaciones y talleres en los que las medidas colectivas no neutralicen suficientemente el peligro pulvígeno deberán usarse por el personal máscaras u otros adecuados aparatos individuales de respiración.

Artículo 295. Otras disposiciones relativas a las máquinas.

Las máquinas y aparatos empleados en estas actividades dispondrán de asideros o mangos fijos y de señales claras que indiquen las posiciones en que se hallan, de «marcha» o de «reposo».

Se adoptarán las medidas pertinentes que aseguren la perfecta visibilidad en las muelas y discos abrasivos.

Contra la posible rotura de las muelas o disco y de la proyección de partículas de abrasivos se dispondrán o colocarán las oportunas capotas de acero estructural con una abertura en la parte superior no menor de 15 grados, y en la de debajo del plano horizontal del eje y la parte de la muela o disco no deberá exceder de 150 grados.

Se prohíbe el empleo de estas máquinas en los talleres o locales en donde haya riesgo de que se produzca atmósfera inflamable o explosiva.

Artículo 296. Inspección y vigilancia.

De conformidad con el Decreto de 20 de diciembre de 1951, la inspección y vigilancia de las medidas contenidas en esta Sección será ejercida, en lo que respecta a los trabajos en talleres y a pie de obra, por la Inspección Técnica de Trabajo, sin perjuicio de la competencia que corresponde a los Ingenieros de Minas.

SECCION 6.

Artículo 297. Trabajos en cajones de aire comprimido.

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SECCION 7. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN LAS INDUSTRIAS DE CEMENTO, CALES Y YESOS.

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SECCION 8. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN LAS INDUSTRIAS DE DERIVADOS DE CEMENTO.

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SECCION 9. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN LAS INDUSTRIAS DE TEJAS Y LADRILLOS.

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SECCION 10. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN LAS INDUSTRIAS DEL VIDRIO.

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SECCION 11. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN LAS INDUSTRIAS CERAMICAS.

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SECCION 12. SEGURIDAD EN EL TRABAJO EN COMERCIO DE CONSTRUCCION, VIDRIO Y CERÁMICA.

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SECCION 13. HIGIENE EN EL TRABAJO

Artículo 334. Normas generales.

En materia de higiene se observarán todas las condiciones establecidas en el Reglamento General de 31 de enero de 1940 y disposiciones complementarias, además de las que se señalan en los artículos siguientes.

Artículo 335. Vestuarios y lavabos.

Las empresas dispondrán en cada centro de trabajo de cuartos vestuarios independientes para ambos sexos y proporcionados al sexo de cada uno, provistos de armarios metálicos o de madera para que no sólo aquellos puedan cambiarse de ropa, sino dejar ésta y sus efectos personales debidamente recogidos. Los armarios estarán provistos de llave, una de las cuales se entregará al trabajador y la otra quedará en la oficina para casos de emergencia.

A estos locales estarán acopladas las salas de aseo, dispuestas con lavabos y duchas, con agua fría y caliente; el número de grifos será, por lo menos, de uno por cada 10 usuarios, y el de ducha también de una por cada 10 trabajadores, de las cuales, por lo menos una cuarta parte, se instalarán en cabinas individuales. Cuando se trate de obras en descampados, la empresa está obligada a resolver estos servicios en instalaciones provisionales, pero sin las cuales no podrán comenzar las obras.

Artículo 336. Agua potable.

Las empresas facilitarán a su personal, en los lugares de trabajo, agua potable, disponiendo para ello de grifos de agua corriente, y en caso de no existir ésta, de un servicio de agua con recipientes limpios y en cantidad suficiente en perfectas condiciones de higiene.

Artículo 337. Trabajos en descampados.

En los trabajos que se hagan en descampado, las empresas construirán barracones y cobertizos para la protección del personal en caso de lluvia. Asimismo se dispondrá de toldos que resguarden al personal de las inclemencias del tiempo.

Artículo 338. Alojamiento. Comedores.

Los locales destinados al uso de comedores o para viviendas del personal y los barracones que las empresas puedan construir en sus centros de trabajo tendrán la ventilación suficiente y las condiciones máximas de higiene y limpieza exigidas por el decoro y la dignidad del hombre que va a ocuparlas.

Los alojamientos de los trabajadores estarán dotados de todos los servicios higiénicos necesarios en el mismo edificio, sin que se permita el uso de pabellones comunes de aseo fuera del citado edificio.

Durante el invierno se procurará establecer algún sistema de calefacción y de adecuados medios de distracción para el solaz y recreo del trabajador fuera de las horas laborales. La edificación estará debidamente aislada del suelo y protegida contra los cambios bruscos de temperatura por techos impermeables, con muros asimismo debidamente aislados.

Los alojamientos contarán con el personal necesario para su limpieza y conservación, reputándose como falta grave el deterioro o mal uso de las instalaciones, muebles o enseres puestos por la empresa para servicio de los trabajadores así alojados, pudiendo deducir el importe de los citados daños hasta un 20 por 100 de los salarios de cada mes.

Artículo 339. Higiene del trabajador.

Las empresas vigilarán expresamente la convivencia de sus trabajadores con aquellos que padezcan de alguna enfermedad que por su índole y características pueda producir contagio, o sea de las calificadas como repugnantes.

Las empresas tratarán de localizar estos casos y adoptarán las medidas de sanidad precisas para prohibir el trabajo de quienes se encuentren en estas circunstancias o, cuando menos, proceder a su aislamiento del resto de sus compañeros, en evitación de mayores males, haciéndose responsable la entidad que, conociendo estos extremos, no adopte las medidas extremas, urgentes y necesarias, dando lugar con su omisión de las sanciones máximas que se determinan en estas normas.

Artículo 340. Otros servicios.

En las grandes obras con alojamiento para numeroso grupo de trabajadores, las empresas deberán instalar un servicio de lavandería para las ropas de cama, cocina y comedor con carácter gratuito para los trabajadores, y con el abono de una cantidad mínima para sus ropas de uso personal, excepto las de trabajo, monos, trajes azules, batas, etc., que serán limpiadas con cargo a la empresa.

Los comedores estarán dotados de instalaciones de forma que permitan la rápida utilización de todos los servicios, recomendándose el sistema de «autoservicio».

Las cocinas en obras, fábrica o talleres, aunque no tengan alojamientos de obreros que atender o que solamente se utilicen para las comidas de mediodía, estarán instaladas con todos los servicios higiénicos exigibles.

Se prohíbe expresamente el almacenamiento de víveres para más de 24 horas si no existen cámaras frigoríficas adecuadas.

Artículo 341. Calzado y prendas de trabajo.

La empresa que por su trabajo deba realizar éste en medios húmedos facilitará a su personal calzado adecuado, así como ropa impermeable.

La permanencia en los recintos de trabajo, sean éstos de exterior o interior de obras o fábricas, del personal técnico o directivo o incluso de simples visitantes no les exime de la obligatoriedad del uso del casco protector o prendas de calzado si el caso lo requiriese, ya que en ellos precisamente pueden concentrar los trabajadores el ejemplo que les convenza de esta medida de protección.

En los trabajos especiales, por ejemplo, de alquitranado de carreteras, mecánicos, etc., que por la suciedad del mismo haga que se produzca un deterioro más rápido de las prendas de trabajo, se repondrán éstas con independencia de la fecha de entrega y de la duración prevista.

La pérdida o enajenación de las prendas de trabajo, además de la sanción que por tal motivo proceda, llevará aparejado el descuento de la misma al trabajador, y lo mismo en el caso de que se ausente antes de haber finalizado el contrato para el que se le admitió, deducción que podrá efectuarse de la liquidación que deba percibir el trabajador

SECCION 14. MEDICOS DE EMPRESA, DISPENSARIOS Y BOTIQUINES

Artículo 342. Disposiciones generales del médico de empresa.

Las relaciones del médico de empresa en las entidades afectadas por esta Ordenanza y las obligaciones empresariales sobre la materia se regirán por lo preceptuado en el Decreto 1036/1959, de 10 de junio; su Reglamento de 21 de noviembre del mismo año y disposiciones complementarias y concordantes.

Artículo 343. Dispensarios médicos.

Por los organismos competentes del Ministerio de Trabajo se encomendará a los Servicios Médicos de Empresa la organización y creación de los llamados «Dispensarios Regionales o Sectoriales de Medicina y Seguridad en el Trabajo», en los que se impartirán los beneficios de los servicios médicos a los trabajadores pertenecientes a entidades patronales que tengan más de 100 trabajadores a su servicio.

Artículo 344. Botiquines.

En todos los centros de trabajo se dispondrá de un botiquín con los medios para efectuar las curas de urgencia en caso de accidente, debiendo figurar al frente del mismo un Ayudante Técnico Sanitario cuando el número de los trabajadores sea superior a 250.

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